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Reviviendo Recuerdos Baños

Don Ruperto Cifuentes Herrera, personaje de Baños que sirvió a la patria en la Guerra con el Perú, con dolorosos recuerdos guardados causados por ésta guerra.


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Postales del Ayer

Siempre ha sido para mi algo muy placentero visitarle a mi tio Ruperto Cifuentes aunque, ahora, al pasar la puerta de su casa me viene a la memoria aquel muchacho inquieto, lleno de esperanzas, lleno de criterios positivos, de inteligencia brillante y con unas ganas contagiantes de vivir y de cambiar las cosas imperantes en la sociedad.

Reviviendo Recuerdos

Ruperto Cifuentes Herrera aquel muchacho que se fue haciendo hombre en medio de dificultades de mucha índole y que llegó a ser un profesional que brilló con luz propia dentro y fuera de los límites patrios: fue Ruperto Cifuentes Arias, compañero de ideas, de lecturas, de poemas cantados a la luna en noches de bohemia, compañero de ilusiones y también de nostalgias. A Miguel Ruperto le tendré siempre en mi mente, en mi corazón y en mis recuerdos y estará presente al pasar el umbral de su casa, porque su espíritu habita en cada espacio de muchachos, de los juegos, de las ocurrencias ingenuas de ninos y pasamos revista a todo lo bueno, sin acordarnos de lo negativo, que creo no debe haberlo, porque aquellos dias fueron felices. 

De joven, casi niño, como todos los jóvenes de esa época, aprendió el oficio de la carpintería con el maestro Manzano, el mejor del pueblo, oficio que sf le valio para mantener a su familia en algunos momentos de su vida. 

Cuando estuvo sirviendo a la Patria en la conscripción, se desato la guerra con el Perú. Los jóvenes conscriptos fueron enviados al campo de batalla y ahí estuvo para ofrendar su vida por aquellos grandes ideales que nos inculcaban desde niños; pero de ese acontecimiento doloroso nunca quería hablar por mas que, con nuestra curiosidad inquisidora, queríamos obligarlo. 

En aquellos tiempos, fue amanuense de la jefatura Política cuando la ejercía don Fernando López. Me gustaba verle como escribía, - con una tetra perfecta, con canutero, pluma de metal y tinta - los libros de matrimonios, nacimientos y defunciones que se Levaban en esas dependencias, antes de que existiera el Registro Civil. 

En el Baños de Agua Santa del ayer, el trabajo era muy escaso, por lo que tuvo que ausentarse por algún tiempo para trabajar en la Costa, en las grandes haciendas bananeras que la United Fruit tenia en Tenguel. 
Fue Notario Público del Cantón, por muchos años, hasta su jubilación, desempeñando ese cargo con sapiencia y diligencia y sobre todo con una alta dosis de humanismo y comprensión para quienes, como los campesinos, necesitaban de un trato especial. 
El don Ruperto siempre ha sido un hombre de paz, dedicado por completo a su hogar, padre amoroso y excelente esposo, inteligente y lleno de muchas cualidades que sirven de ejemplo a nuestra sociedad. Amante de la música que lo practicó en su juventud. Con su guitarra y su voz nos deleitaba en las reuniones familiares. A veces hacia dúo con mi madre y de ellos se escuchaba aquellos pasillos y yaravies inmortales como: "Encargo que no se cumple", "La Ultima Oración del Moribundo" "La Canción de los Andes" y cuantos otros mas que llegaban a lo mas hondo del sentimiento. 

Recuerdo de mis memorias

Hoy, de tarde en tarde escribe sus memorias, pero no quiere publicarlas, me dice que cuando se vaya serán sus hijos los que decidan qua hacer con ellas. 

Al verle sentado en su silla, cubierta su cabeza con su gorra característica, mirando por encima de sus lentes de lectura y con su bigote completamente blanco, concentrado en escribir sus recuerdos, me parece estar observando a algún personaje fabuloso salido de la pluma de García Márquez. 
Su esposa, Clara Luz Arias Vieira ha sido su compañera por mas de sesenta anos. Ella es una mujer de corazón y espíritu fuerte y bondadoso que ha sabido formar a sus once hijos bajo la austeridad propia de épocas difíciles, pero con la práctica de altos valores que han fructificado en cada uno de ellos, demostrando que son hombres y mujeres positivos. 

El Amor esta presente aún en aquella pareja. Se siente a cada instante en su diario vivir. Han tenido la suerte de estar rodeados de sus hijos y aunque tres han partido a la eternidad, ellos deben también estar presentes en todo momento para unirles mas. 

Debe ser hermoso vivir tanto tiempo con ese amor, con esa comprensión, con ese respeto de dos seres que se buscan para ayudarse mutuamente, con esa armonía que se siente en el trato cotidiano, con la fuerza de las dificultades que la vida puso en sus espíritus y con las alegrías que crearon hora a hora. Debe ser hermoso sentir aun la calidez del alma, el roce sutil de una caricia, una palabra de aliento salida del fondo de su corazón, una mirada de consuelo, una lagrima vertida con dulzura. 

Que Dios bendiga a esa pareja de esposos a quienes respeto y quiero y que la vida les de muchos años para poder seguir gozando de su ejemplo. 

Autor: Rodrigo Herrera Cañar



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